Fibrilación Auricular

El ritmo cardíaco normal

De forma resumida, podemos decir que la misión fundamental del corazón es bombear la sangre para que ésta circule de forma continua a través de los vasos sanguíneos, transportando  oxígeno y nutrientes a todas las células del organismo.

El corazón se encuentra dividido en 4 compartimentos: dos aurículas y dos ventrículos. Como se ve en el vídeo, el óptimo funcionamiento del corazón requiere que las aurículas y los ventrículos se contraigan de un modo secuencial y orginazada.

Del mismo modo que cuando queremos mover una mano necesitamos enviar una señal a través de un nervio que indique a los músculos que se contraigan, el corazón tiene un tejido nervioso que funciona de modo autónomo, y se encarga de que las diferentes cámaras se contraigan de forma ordenada.

A medida que late su corazón e impulsa la sangre a través del cuerpo, usted puede sentir una palpitación (su pulso) en cualquier punto en el que se encuentre una arteria cerca de la superficie de su piel.

El corazón de un individuo saludable late de forma regular, y a una frecuencia en condiciones de reposo entre 60 y 100 latidos por minuto.


¿Qué es la fibrilación auricular?

La fibrilación auricular es una arritmia cardíaca, es decir, una irregularidad en el ritmo cardíaco, y es debida a que las aurículas se contraen de una forma rápida y desordenada (fibrilación). El resultado visible es que el pulso cardíaco se presenta desorganizado (arritmia), y, habitualmente, más rápido de lo normal.

Para comprender mejor el funcionamiento normal del corazón recomendamos revisar el capítulo que trata el sistema cardiovascular.


¿Es frecuente la fibrilación auricular?

La fibrilación auricular es más común en personas de más de 60 años, pero también puede presentarse en individuos más jóvenes.  Es la arritmia cardíaca más frecuente; y se calcula que alrededor de un millón de personas padecen este trastorno en España.

PrevalenciaFA

Gómez-Doblas JJ, et al. Prevalence of Atrial Fibrillation in Spain. OFRECE Study Results. Rev Esp Cardiol. 2013. [Epub ahead of print]

En este estudio sobre el comportamiento de esta arritmia en la población española se muestra que, en los individuos jóvenes, la posibilidad de presentar fibrilación auricular es muy baja, pero a partir de los  60 años comienza a aumentar, hasta superar el 15% en las pesonas mayores de 80 años.


¿Cómo se diagnostica la  fibrilación auricular?

El diagnóstico de la fibrilación auricular no es difícil. Podemos sospecharla cuando al palparnos el pulso lo notamos completamente irregular; pero, para confirmar el diagnóstico, necesitamos realizar un  electrocardiograma.

El electrocardiograma (también llamado ECG) es un estudio sencillo que permite registrar la actividad eléctrica del corazón, y, de ese modo, evaluar el ritmo cardíaco. Cuando el paciente tiene Fibrilación Auricular, observaremos un ritmo cardíaco completamente irregular, dato que es característico y suficiente para diagnosticar esta enfermedad (ver imagen).

En algunos pacientes, la fibrilación auricular solo se presenta de forma episódica, con crisis que alternan con períodos con ritmo cardíaco normal. En estos casos, a veces el electrocardiograma realizado en un momento dado puede no detectar la arritmia, por lo que en ocasiones optamos por aparatos que registren el ritmo cardíaco durante 24 horas o más seguidas. El dispositivo capaz de realizar este registro continuo se denomina Holter.


¿Por qué se produce la fibrilación  auricular?

Aunque en ocasiones la fibrilación auricular puede pesentarse en individuos con un corazón estructuralmente normal, lo habitual es que las personas con esta arritmia tengan algún tipo de anomalía a nivel cardíaco. La causa más frecuente de esta arritmia en nuestro país es la presión arterial elevada (hipertensión arterial), sobre todo en los casos en que no está bien controlada, ya que esto causa una sobrecarga al corazón que predispone a la aparición de esta arritmia.

Existen otras enfermedades que también pueden “sobrecargar” al corazón además de la hipertensión  como, por ejemplo, las enfermedades de las válvulas cardíacas o las enfermedades de las arterias del corazón. La aparición de la fibrilación auricular también se ha relacionado con la diabetes u otras enfermedades  hormonales como los problemas de la glándula tiroides.


¿Qué síntomas produce  la fibrilación  auricular?

El síntoma más frecuente son las palpitaciones, que se describen como la sensación incómoda del latido cardíaco localizada habitualmente en la región izquierda del pecho. Algunos pacientes manifiestan cansancio fácil al caminar, o incluso falta de aire al hacer pequeños esfuerzos (insuficiencia cardíaca); pero también existen algunas personas en las que la arritmia no produce síntomas.


¿Qué ocurre cuando le diagnostican fibrilación auricular?

La fibrilación auricular en sí misma no supone un riesgo directo e inmediato para su vida, pues muchos pacientes pueden vivir con esta arritmia durante décadas.

Lo preocupante cuando detectamos fibrilación auricular en uno de nuestros pacientes es que la actividad desorganizada de las aurículas conduce a que éstas no se contraigan correctamente. Como consecuencia de ello, se produce un remanso en la sangre que circula por las aurículas que predispone a que se formen coágulos de sangre en ese lugar.

El mayor problema es que estos coágulos pueden desprenderse de la aurícula y salir hacia el torrente circulatorio. Cuando esto sucede, lo más frecuente es que lleguen al cerebro (embolia cerebral), donde, al obstruir una arteria, produce una lesión cerebral (accidente cerebrovascular o ictus) que se va a traducir en una parálisis de una parte del cuerpo. La posibilidad que se forme un coágulo dentro de la aurícula es mayor cuando confluyen una serie de factores que veremos a continuación.

Accidente cerebrovascular en la FA


¿Es frecuente que se produzca una embolia cerebral?

El accidente cerebrovascular (ictus, embolia cerebral) se produce en una de cada 20 personas con esta arritmia cuando no se administra el tratamiento adecuado. 

Pero el riesgo de sufrir este evento  no es el mismo en todas las personas con fibrilación auricular, por lo que lo primero que hará su médico es determinar la probabilidad que tiene el usted de presentar una embolia.

El riesgo de que se formen coágulos depende de factores como la edad, existencia de enfermedad de las válvulas cardíacas, el nivel de azúcar en sangre, o que el paciente tenga hipertensión arterial, entre otros (véase lista completa abajo). Cuantos más factores se tengan, mayor será el riesgo.

En este contexto, es posible que algunos pacientes con fibrilación auricular no tengan que tomar ninguna medicación; pero, sin embargo, otras personas van a tener que recibir tratamiento anticoagulante oral para intentar que la sangre esté más diluida. Su médico se encargará de tomar esta decisión en función de sus características.


¿Cómo se trata la fibrilación auricular?

Como ya hemos comentado en la sección anterior, el tratamiento anticoagulante (también llamado antitrombótico) en los casos que lo precisen es la primera y más rentable de todas las medidas terapéuticas. Su médico le indicará el tipo de tratamiento que usted precisa para diluir la sangre y así prevenir la formación de coágulos.

Antes señalamos que la fibrilación auricular produce un ritmo cardíaco desordenado y habitualmente rápido. Por ello otros fármacos comúnmente indicados son aquellos utilizados para reducir la frecuencia del corazón. Estos tratamientos reducen la sensación de palpitaciones y mejoran la capacidad para realizar actividad física sin presentar fatiga. Existen diferentes tipos de fármacos con este efecto por lo que su médico tendrá que seleccionar el que más le conviene a usted en función de sus características. En ocasiones se precisa combinar varios tipos de fármacos para lograr un control adecuado de su frecuencia cardíaca.

Como ya mencionamos anteriormente, en algunos pacientes la fibrilación auricular no se manifiesta de forma permanente sino que se presenta como episodios de fibrilación auricular alternando con períodos en ritmo normal. Para estos pacientes podrían utilizarse medicamentos llamados antiarrítmicos, que pueden resultar eficaces a la hora de reducir recurrencias. La respuesta de cada paciente a los fármacos antiarrítmicos es variable, por lo que requieren un seguimiento estrecho en el que habitualmente debería implicarse también su cardiólogo.


¿Existen otras opciones de tratamiento?

En los pacientes que presentan un primer episodio de fibrilación auricular, cuando no presentan anomalías importantes en la estructura de su corazón, su médico puede proponerle la realización de una cardioversión eléctrica para intentar restaurar el ritmo normal por medio de una descarga eléctrica controlada sobre su corazón (este procedimiento se trata en otra sección).

En algunos casos muy seleccionados, sobre todo en pacientes con mala respuesta a tratamiento con fármacos antiarrítmicos, puede intentarse una técnica denominada “ablación por radiofrecuencia”. Este procedimiento es invasivo, requiere unas condiciones anatómicas determinadas, y sólo se realiza en hospitales de referencia. Aunque se explica con más detalle en otro capítulo, podemos decir resumidamente que se realiza introduciendo un electrodo a través de una vena de la ingle hasta el interior de su corazón; y, en ese lugar, se destruye una parte de los tejidos implicados en el mantenimiento de la Fibrilación Auricular. Su médico le indicará si usted es un candidato adecuado para este procedimiento.


Cambios en el estilo de vida en los pacientes con fibrilación auricular

Además de cumplir adecuadamente las prescripciones indicadas por su médico, usted también puede ayudar a su corazón. Consuma una dieta saludable. Reduzca el consumo de cafeína, ya que se sabe que algunas personas que toman café, té y refrescos de cola pueden empeorar sus síntomas.

Evite consumir más de 1 ó 2 bebidas con alcohol al día; y, si fuma, debería dejar de hacerlo.


Para saber más….

  • Guías descargables en PDF para pacientes con FA. Fundación española del corazón.

http://www.fundaciondelcorazon.com/informacion-para-pacientes/fibrilacion-auricular/guia-paciente.html

  • Web sobre la FA de la Sociedad Europea de Cardiología/Fundación Española del Corazón.

http://www.fibrilacion-auricular.org/Acerca-de-la-fibrilaci%C3%B3n-auricular

  • Página en Facebook para pacientes con FA auspiciada por la Sociedad Española de Cardiología.

https://www.facebook.com/fibrilacionauricular

  • Biblioteca nacional de Medicina de EEUU.

http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/atrialfibrillation.html

  • Web de la Sociedad Americana del Corazón (versión traducida al castellano)

http://es.heart.org/dheart/HEARTORG/Conditions/What-is-Atrial-Fibrillation_UCM_430962_Article.jsp


Referencias bibliográficas

  • Gómez-Doblas et al/ Prevalencia de la fibrilación auricular en España. Resultados del estudio OFRECE. Rev Esp Cardiol. 2014;67(4):259–269
  • McNamara RL, et al.  American College of Cardiology; American Heart Association. ACC/AHA key data elements and definitions for measuring the clinical management and outcomes of patients with atrial fibrillation: A report of the American College of Cardiology/American Heart Association Task Force on Clinical Data Standards (Writing Commitee to Develop Data Standards on Atrial Fibrillation). J Am Coll Cardiol. 2004;44:475–95.
  • Barrios V, Calderón A, Escobar C, De la Figuera M. Grupo de Atención Primaria de la Sección de Cardiología Clínica de la Sociedad Española de Cardiología. Pacientes con fibrilacioón auricular en Atención Primaria. Estudio Val-FAAP. Rev Esp Cardiol. 2012;65:47–53
  • Furie KL, Goldstein LB, Albers GW, Khatri P, Neyens R, Turakhia MP, et al. Oral antithrombotic agents for the prevention of stroke in non valvular atrial fibrillation: a science advisory for healthcare professionals from the American Heart Association/American Stroke Association. Stroke. 2012;43:3442–53.

 


Autor

  • Dr. Emiliano Fdez-Obanza Windscheid

Cardiólogo. Complexo Hospitalario Universitario de Ferrol

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Hipertensión arterial

¿Qué es la presión arterial?

La función del corazón es bombear la sangre para que circule a través de una red de arterias, venas y capilares, transportando oxígeno y nutrientes a cada rincón del organismo.

La sangre, al ser impulsada por el corazón, provoca una fuerza contra las paredes de las arterias. La medida de esa presión es denominada presión arterial (PA).

scv y pa

El corazón realiza su labor de bombeo repitiendo un ciclo de contracción y posterior relajación. En el momento de la contracción (sístole), la sangre es enviada con fuerza a través de las arterias principales; a continuación, el músculo cardíaco debe relajarse (diástole) para poder llenarse de sangre antes volver a contraerse.

Por este motivo, la medición de la presión arterial consta de dos valores:  

  • La presión máxima o presión sistólica, que es la fuerza del flujo sanguíneo por una arteria cuando el corazón se contrae.
  • La presión mínima o presión diastólica, que resulta la fuerza del flujo sanguíneo dentro de los vasos sanguíneos cuando el corazón se relaja entre un latido y otro.

MediciónPALa unidad de medida de la tensión arterial es en milímetros de mercurio (mmHg).

Por ejemplo, una lectura de 120/80 significa que la presión sistólica es de 120 mmHg y la diastólica es de 80 mmHg. En ocasiones se simplifica el valor de la tensión arterial suprimiendo el último dígito; así cuando hablamos de una cifra de 12/8 (“doce ocho”) en realidad nos estamos refiriendo a 120/80 mmHg

De un modo similar a lo que ocurre con el agua dentro de una manguera, para  que la sangre pueda llegar a todas las partes del organismo, debe tener cierta presión que la impulse.

Cuando hacemos un esfuerzo importante o sufrimos una emoción intensa, es habitual que el ritmo cardíaco se acelere y la presión arterial se eleve un poco. Esto es una reacción normal de nuestro cuerpo y no se considera una enfermedad.

Sin embargo, hay personas en las que la presión arterial se mantiene elevada independientemente de que se encuentren en reposo o haciendo esfuerzos.  En estos casos es cuando hablamos de hipertensión arterial (HTA), que se define como la elevación persistente de los valores de la presión sanguínea.


¿Qué cifra es demasiado elevada?

Según las últimas recomendaciones, las cifras de tensión arterial para la población adulta sana deben estar por debajo de 140/90 mmHg. Valores repetidos por encima de 140 mmHg de presión máxima y/o 90 mmHg de presión mínima se consideran hipertensión arterial.

Una lectura inferior a dichos niveles se considera presión arterial normal.

En algunos pacientes con riesgo cardiovascular especialmente elevado (pacientes con enfermedad crónica de los riñones o pacientes con diabetes mellitus), las evidencias científicas recomiendan mantener los niveles de tensión arterial algo más bajos de lo normal para reducir al máximo la sobrecarga al sistema cardiovascular. Si usted padece estas enfermedades, su médico le aconsejará lo más adecuado para su situación.


¿Cómo se diagnostica la  hipertensión arterial?

Para saber si se sufre de hipertensión es necesario consultar al médico.  

El médico tomará varias lecturas de la presión arterial por medio de un instrumento denominado «esfigmomanómetro», y realizará algunos estudios de rutina.

Dado que la hipertensión arterial se caracteriza por valores persistentemente elevados de las cifras de presión arterial, el diagnóstico definitivo de hipertensión se hace midiendo la presión arterial varias veces, por lo general, un mínimo de 2 lecturas en 3 días diferentes.

Existen varios métodos para la medición de la presión arterial.  

  • Medición en la consulta.
  • Monitorización ambulatoria de la presión con dispositivo electrónico (MAPA), que realiza varias mediciones de forma automática a lo largo de un período de tiempo (generalmente se mantiene durante 24 horas).
  • Medición por uno mismo de la presión arterial en domicilio, farmacia, etc.

 

Algunos médicos les piden a sus pacientes que utilicen un aparato portátil que mide la presión arterial durante varios días seguidos.

Se recomiendan dispositivos que hagan la medición en el antebrazo ya que los aparatos de muñeca o de dedo no son fiables a la hora de medir la tensión arterial.


¿Es frecuente la hipertensión arterial?

Se trata de una enfermedad muy común en todo el mundo, que afecta a uno de cada 5 individuos, entre  40 y 65 años; y casi a la mitad, en las personas mayores de 65 años.

Por este motivo, los médicos y otros responsables de la salud pública recomiendan que todos los adultos controlen su presión arterial por lo menos una vez por año.

Toda cifra superior a la normal es motivo de consultar al médico, quien determinará si usted realmente padece esta dolencia.


¿Por qué se produce la hipertensión arterial?

En la mayoría de los casos no se encuentra una causa concreta, y se denomina hipertensión primaria o esencial. Esto significa que no se conoce exactamente el motivo que origina el aumento de la presión arterial, aunque si se sabe que hay varios factores que  están relacionados con esta enfermedad:

  • Herencia genética: Si tenemos familiares con HTA, tendremos más posibilidades de ser hipertensos en la edad adulta.
  • Sexo masculino: El hombre es más propenso a ser hipertenso a edades más jóvenes, aunque en las mujeres aumenta el riesgo después de la menopausia.
  • Edad: Los vasos sanguíneos pierden su elasticidad con los años, por eso la probabilidad de ser hipertenso aumenta con la edad.
  • Sobrepeso u obesidad: constituye un factor importante que predispone a tener HTA.
  • Los malos hábitos de vida, tales como la inactividad física, el consumo excesivo de sal, grasas saturadas, alcohol y tabaco, también suponen un aumento del riesgo de padecer esta enfermedad.
  • Estrés: Según algunos estudios, el estrés, la ira, la hostilidad y otras características de la personalidad contribuyen a la hipertensión.

En un pequeño porcentaje de pacientes, la hipertensión está causada por otra enfermedad o afección, ésta se conoce como hipertensión secundaria. El médico, cuando diagnostica por primera vez a un paciente hipertenso, siempre tiene en cuenta esta posiblidad, porque sabemos que si se trata el problema que la causa la hipertensión arterial se cura.


¿Qué síntomas produce  la hipertensión arterial?

Aunque en algunos casos, pueden sentirse palpitaciones, mareos, sangrado nasal, cambios en la visión, o dolor de cabeza, lo cierto es que la gran mayoría de las personas que padecen hipertensión arterial no presentan ningún síntoma. Es por ello que también se la conoce como la enfermedad silenciosa o la amenaza silenciosa, debido a las graves consecuencias derivadas de un retraso en el diagnóstico.


¿Qué consecuencias puede tener la hipertensión arterial?

Dado que la mayoría de los hipertensos no presentan síntomas, uno de los grandes riegos es que la enfermedad puede evolucionar durante décadas sin ser diagnosticada y/o tratada adecuadamente.

La sobrecarga crónica que la hipertensión produce en nuestro sistema cardiovascular se puede traducir en afectación de diferentes órganos.

Daño vascular: La elevación de la presión de forma sostenida va a producir cambios en los vasos sanguíneos. La pared de las arterias, sometida a esta sobrecarga, se va a ir estrechando y calcificando de forma progresiva. Cuando el estrechamiento es suficientemente grave va a verse comprometido el riego sanguíneo. Si este fenómeno se da en las arterias de las piernas va a ocasionar dolores en las pantorrillas cuando la persona camina. Cuando afectan a las arterias, el paciente puede presentar pérdida de visión.

Daño cardíaco: El corazón es la bomba que impulsa la sangre dentro de los vasos sanguíneos. La elevación de la presión dentro de las arterias va a obligar al corazón a trabajar más para vencer esta resistencia. Si no se diagnostica y trata la hipertensión, este sobreesfuerzo mantenido va a producir, en una primera etapa, que el músculo cardíaco se haga más grueso (hipertrofia); y, en una etapa posterior, conduce a un deterioro de la función de bombeo (insuficiencia cardíaca). La afectación cardíaca también puede darse cuando se estrechan las arterias que nutren al propio músculo del corazón; esto puede manifestarse como angina de pecho, o incluso llegar a ocasionar un infarto de miocardio.

Daño cerebral: La hipertensión es la causa más frecuente de accidente cerebral vascular (ictus); el estrechamiendo y el compromiso del riego en las arterias del cerebro puede derivar en un infarto cerebral con importantes secuelas. En otras ocasiones, la presión elevada puede provocar una rotura de una arteria cerebral lo que va a producir una hemorragia cerebral, con consecuencias todavía peores.

Daño renal: El riñón está atravesado por gran cantidad de vasos sanguíneos porque su función principal es filtrar la sangre de impurezas. Cuando la presión arterial se mantiene demasiado alta, se va a producir un deterioro de la capacidad del riñón para realizar su función debido al estrechamiento y calcificación de las arterias que llegan al propio órgano. La hipertensión arterial se ha convertido en la primera causa de enfermedad renal crónica en nuestro medio, que en fases avanzadas, puede obligar a tener que someterse a diálisis para poder sobrevivir.

Como hemos visto, la HTA puede afectar de forma silenciosa a órganos muy importantes para nuestra salud. La noticia positiva es que existen tratamientos altamente eficaces para combatir la hipertensión y, de ese modo, prevenir las complicaciones mencionadas. Por tanto, es más que razonable detectar a tiempo esta enfermedad silenciosa para poder tratarla adecuadamente.


¿Cómo se trata la hipertensión?  

La primera medida para el tratamiento constituye la  modificación del estilo de vida.

  • Llevar una alimentación baja en grasas y sal.
  • Reducir el peso excesivo.
  • Aumentar el consumo de potasio (frutas frescas, vegetales y cereales).
  • Comenzar un programa de ejercicio físico regular. Andar diariamente a buen ritmo al menos media hora, si bien, es preferible entre 1 y 2 horas. En las personas no entrenadas, este objetivo se debe alcanzar de forma paulatina.
  • Dejar de fumar.
  • Moderar o suprimir el consumo de alcohol.

En los casos en que las medidas no farmacológicas no sean suficientes, en el plazo de 3 a 6 meses, será necesario tomar además  medicación antihipertensiva.

  • Diuréticos: ayudan a eliminar agua y sodio del organismo; de esa forma reduce la presión arterial.
  • Inhibidores de la ECA: fármacos comunmente utilizados, muy efectivos y con pocos efectos secundarios. Actúan bloqueando una enzima de nuestro cuerpo que eleva la presión arterial.
  • Otros tipos de medicamentos, como los betabloqueantes, los antagonistas del calcio, y otros dilatadores arteriales tienen efectos diferentes, pero en general ayudan a relajar y dilatar los vasos sanguíneos, y a reducir la presión dentro de ellos.

El comienzo del tratamiento se hará a dosis bajas, y se aumentará de forma progresiva hasta lograr el objetivo terapéutico.

En muchos casos, se necesitará más de un fármaco para controlar la presión arterial.

Debe estar usted atento a los efectos secundarios e interacciones que se puedan presentar, pero no debería modificar por su cuenta la dosis del fármaco que está tomando. En caso de que le siente mal o tenga cualquier duda acerca de la medicación, consulte con su médico; él le explicará o hará las modificaciones necesarias en el tratamiento hasta que usted se encuentre bien y su hipertensión esté correctamente controlada.

La hipertensión es una de las llamadas enfermedades crónicas. Salvo casos excepcionales, tendrá que tomar la medicación de por vida. Tenga en cuenta que si consigue unas cifras de presión arterial por debajo de 140/90 significa que las pastillas le están controlando bien; pero, si abandona el tratamiento, la tensión volverá a subir al punto en el que empezó o más alto.

El cumplimiento terapéutico es muy importante. Establezca una rutina diaria para tomar la medicación y manténgase firme en ello. La mejor forma de no olvidarse de la medicación es tomarla en el momento de una acción rutinaria diaria, por ejemplo al despertar.

Vigile su presión arterial regularmente. Aunque se encuentre bien, acuda a todas las citas que su médico le programe, puesto que a veces es necesario algún cambio en la medicación.


Autocontrol de la presión arterial

El autocontrol de la presión arterial es una herramienta importante para el seguimiento del paciente con HTA.  

Medirse la presión arterial en el hogar y llevar un registro de las mediciones le mostrarán a usted y a su médico cuánto varía su presión arterial durante el día. Su médico puede usar su registro de mediciones para determinar lo bien que está actuando el medicamento en el control de su presión arterial alta. Además, medir su propia presión arterial es una buena manera de participar en el manejo de su salud y en el reconocimiento de los cambios.


Recomendaciones para el autocontrol de la presión arterial:

  • No realice la toma de PA después de las comidas o de haber realizado ejercicio físico.
  • Evite medir la PA en situaciones de dolor o angustia.
  • Vacíe la vejiga de orina antes de tomar la PA.
  • Debe evitar consumir alcohol, café o tabaco en la hora previa a la medición.
  • Escoja un ambiente tranquilo, sin ruido y con temperatura agradable.
  • Repose unos 5 minutos antes de efectuar la toma de PA.
  • Siéntese en una silla cómoda, recline la espalda y evite cruzar las piernas para que las condiciones de medida sean óptimas.
  • Use siempre un manguito de tamaño adecuado. No utilice tensiómetros de muñeca o de dedo, porque sus mediciones no siempre son fiables.
  • Realice las tomas en el brazo que ha dado unas cifras de TA más elevada (brazo control). Será el médico/a o el/la enfermero/a quien facilite la identificación de dicho brazo.
  • Ponga el brazo en el que realizaremos la medida en extensión y sin ropa que oprima; a la altura del corazón y apoyado sobre una mesa.
  • Coloque el manguito en posición adecuada, 2-3 centímetros por encima de la parte flexora del codo.
  • Realice dos medidas de su tensión dejando un intervalo no menor de 2 minutos entre cada toma de TA.
  • Lea y anote las cifras de la TA, así como sus dudas. No olvide llevar las anotaciones cuando acuda a su médico/a o enfermero/a.
  • No modifique el tratamiento sin consultar con su médico/a.
  • Es imprescindible la calibración del aparato al menos una vez al año.

 


Autores

  • Cristina Diéguez Varela

Estudiante de 6º de Grado en Medicina de la Universidad de Santiago de Compostela.

  • Dr. Alejandro Mesías Prego

Cardiólogo. Complexo Hospitalario Universitario de Ferrol.


Referencias bibliográficas/ para saber más.

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Enfermedades de las válvulas cardíacas

Índice de contenido

  1. Enfermedades de las válvulas cardíacas
  2. Estenosis aortica
  3. Insuficiencia aórtica
  4. Estenosis mitral
  5. Insuficiencia mitral
  6. Enfermedades de la válvula tricúspide y la válvula pulmonar
  7. Endocarditis bacteriana

Enfermedades de las válvulas cardíacas

Entendiendo la importancia de las válvulas del corazón.

Para entender la importancia de las enfermedades de las válvulas cardíacas, primero debemos recordar de forma esquemática el funcionamiento del corazón como órgano central del sistema circulatorio.

El corazón es un órgano muscular cuya misión fundamental es bombear la sangre para que ésta circule de forma continua a través de los vasos sanguíneos, transportando oxígeno y nutrientes a todas las células del organismo.

El corazón se encuentra dividido en 4 compartimentos: dos aurículas y dos ventrículos. Como se ve en el vídeo, el óptimo funcionamiento del corazón requiere que las aurículas y los ventrículos se contraigan y luego se relajen de un modo secuencial y ordenado.

Los diferentes compartimentos (aurículas y ventrículos) están separados entre sí por las válvulas cardíacas, que son estructuras finas, pero enormemente resistentes, que permiten que la sangre circule en un solo sentido. Cuando las aurículas se contraen, la sangre impulsada abre las válvulas y pasa a los ventrículos; cuando los ventrículos se contraen las válvulas se cierran para impedir que la sangre vuelva hacia atrás, y salga del corazón impulsada a través de las arterias.

Además de existir válvulas separando las aurículas de los ventrículos, también existen separando los ventrículos de las grandes arterias, para que la sangre que se impulsa a través de éstas tampoco vuelva al corazón cuando los ventrículos se relajan.

Las cuatro válvulas principales del corazón son:

  • Válvula mitral: separa la aurícula izquierda del ventrículo izquierdo.
  • Válvula aórtica: separa el ventrículo izquierdo de la arteria aorta.
  • Válvula pulmonar: separa el ventrículo derecho de la arteria pulmonar.
  • Válvula tricúspide: separa la aurícula derecha del ventrículo derecho.


¿Qué son las enfermedades de las válvulas cardíacas?

Dos tipos de trastornos pueden alterar el flujo de sangre a través de las válvulas: la estenosis y la insuficiencia.

La estenosis valvular se produce cuando las válvulas no se abren lo suficiente para dejar pasar sangre a su través. Las estenosis se producen cuando las válvulas se endurecen, se vuelven más gruesas o se fusionan; y limitan la cantidad que puede bombear el corazón, teniendo éste que realizar un mayor esfuerzo.

La insuficiencia valvular, también llamada regurgitación, se produce cuando la válvula no cierra bien y permite que refluya sangre en sentido contrario. Cuando la insuficiencia valvular es importante, se reduce la cantidad que el corazón puede bombear hacia los órganos del cuerpo porque una parte de la sangre que debería ser bombeada se “escapa” en sentido contrario. Este fenómeno también obliga al corazón a compensar esta pérdida realizando un mayor esfuerzo.

Las enfermedades de las válvulas cardíacas pueden ser congénitas (presentes desde el nacimiento) o bien ser consecuencia de infecciones, infartos, o, simplemente, procesos degenerativos por envejecimiento asociado a las edades avanzadas. El síntoma más característico de estas enfermedades es un sonido inusual en el momento del latido cardíaco. Este sonido se denomina soplo. Los soplos cardíacos se escuchan con el estetoscopio, y no sólo están presentes en las enfermedades de las válvulas cardíacas, sino que, como veremos a continuación, también pueden verse en otras condiciones incluso en individuos sanos.endoescopio

Fig. Estetoscopio

¿Qué es un soplo cardíaco?

Un soplo significa únicamente un sonido peculiar en la auscultación del corazón. Se trata de un hallazgo en la exploración, y no necesariamente tiene significado patológico.
Los soplos suponen que la sangre crea turbulencias durante su paso por el corazón. Para comprenderlo mejor, pensemos por ejemplo en el sonido que produce el agua al salir a mayor presión cuando abrimos un grifo. Ese ruido puede ser debido a que exista alguna obstrucción en la boca del grifo o bien a que, a pesar de que el grifo este perfecto, nosotros abramos mucho la llave y el agua salga a demasiada presión.
Por tanto, los soplos cardíacos pueden ser debidos a algún problema como una enfermedad valvular cardíaca, o simplemente a que la sangre circula a mayor velocidad de lo habitual dentro del corazón; estos últimos se denominan “soplos inocentes” o “soplos funcionales”, y son muy  frecuentes en los niños. Los soplos inocentes son inofensivos y suelen desaparecer en la edad adulta por lo que no requieren tratamiento.

¿Cómo se diagnostica la enfermedad valvular?

Su médico puede determinar si usted tiene una enfermedad de las válvulas cardíacas mediante la auscultación cardíaca con el estetoscopio. Cuando la presencia y característica de los soplos sugieren al facultativo la existencia de una enfermedad valvular relevante, lo habitual es que solicite un estudio de imagen donde podamos confirmar la naturaleza y gravedad de la lesión.

El ecocardiograma o ecografía cardíaca es la prueba que habitualmente se solicita para evaluar las válvulas. Nos permite visualizar con adecuado detalle el grosor de las paredes del corazón así como la forma y el movimiento de las válvulas. Además, aporta información acerca de la gravedad del estrechamiento (estenosis) o de la insuficiencia (regurgitación), aspectos éstos fundamentales para determinar cuál es el tratamiento adecuado en cada caso.

Ecocardiogramas

En estas dos imágenes obtenidas por ecocardiografía se visualizan desde dos planos distintos las diferentes cámaras cardíacas y las válvulas que  regulan el paso de la sangre entre ellas.

En algún caso, es necesario realizar una ecografía transesofágica. Esta técnica requiere la introducción de un equipo especial de ecografía a través de la garganta y el esófago, y permite ver las estructuras valvulares con mayor nitidez. Se indica en los casos en que el ecocadiograma convencional no aporta información suficiente.

Cuando la enfermedad valvular es grave, y se plantee la necesidad de tratamiento quirúrgico, se solicitará un cateterismo cardíaco (también descrito con detalle en la sección de pruebas de cardiología). Resumidamente, el cateterismo es una prueba con la que se visualizan las arterias cardíacas (arterias coronarias). El cateterismo nos permite conocer si hay estrechez en alguna arteria del corazón, para aprovechar la cirugía de la válvula, y resolver ambos problemas en el mismo procedimiento.


¿Qué es la endocarditis bacteriana?

La endocarditis bacteriana, también llamada endocarditis infecciosa, es una infección que asienta en las válvulas cardíacas. Por suerte no es una patología frecuente, pero si resulta especialmente grave, por lo que hemos considerado dedicar un capítulo aparte para explicar sus causas y cómo podemos prevenirla.


Autora

  • Dra. Miriam Piñeiro Portela.

Cardióloga. Complexo Hospitalario Universitario de Ferrol.


Consulta las enfermedades de las válvulas cardíacas

Estenosis aórtica

Insuficiencia aórtica

Estenosis mitral

Insuficiencia mitral

Enfermedades de la válvula tricúspide y la válvula pulmonar

Endocarditis bacteriana

DESCARGA ENFERMEDADES DE LAS VÁLVULAS.pdf

 

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¿Qué es la angina de pecho estable o angina crónica estable?

Como habíamos comentado antes, cuando la obstrucción de la arteria coronaria es importante pero no completa se produce la angina de pecho. Ésta se caracteriza por episodios recurrentes de dolor; característicamente se presentan con esfuerzos físicos y se alivian con el reposo.

angina de pecho ii

Cuando hacemos un esfuerzo, los músculos necesitan más aporte de oxígeno para responder a este aumento de trabajo. Al músculo cardíaco le ocurre lo mismo. En condiciones de mayor trabajo, requiere más cantidad de sangre oxigenada que en situación de reposo.

Si la arteria está parcialmente obstruida, en condiciones de reposo la sangre que llega puede ser suficiente; pero, al hacer ejercicio, el aumento de las demandas hace que la cantidad de sangre no sea suficiente, y se produce dolor como señal de esta mala circulación de la sangre. Por este motivo, el dolor típicamente se alivia con el reposo en pocos minutos.

Otras condiciones en que se puede presentar dolor son las emociones intensas, condiciones de frío ambiental, o después de comidas copiosas, por ejemplo, ya que estas condiciones también obligan al corazón a trabajar más.

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Las personas que padecen angina de pecho deben controlar de forma adecuada otras enfermedades como la hipertensión arterial; y deben dejar de fumar, en su caso. Se sabe que estas situaciones aumentan el número y la frecuencia de los episodios de angina de pecho.


¿Cómo se diagnostica angina de pecho?

Se llega al diagnóstico fundamentalmente por la naturaleza de los síntomas (dolor torácico con el ejercicio); aunque, en ocasiones, se necesitan otras pruebas porque el paciente puede presentar síntomas diferentes (atípicos) que pueden ser equivalentes.

Para confirmar el diagnóstico y evaluar la severidad de la angina de pecho, los médicos indicamos una serie de pruebas complementarias.

El electrocardiograma es la primera prueba a realizar ya que es un estudio sencillo, barato y  ampliamente disponible;  y nos aporta información relevante, tanto de la circulación del corazón, como de otras condiciones predisponentes.

Otra prueba habitual es la prueba de esfuerzo o ergometría, utilizada cuando hay dudas en el diagnóstico porque los síntomas no parecen tan claros. Esta prueba también se explica con más detalle en otra sección de la web, pero, de forma resumida, podemos decir que el paciente realiza ejercicio continuo en cinta rodante o bicicleta estática para valorar tanto su respuesta clínica, si hay dolor durante el ejercicio, como su respuesta en el electrocardiograma, es decir, si existen cambios en el electrocardiograma durante el esfuerzo que sugieran que alguna zona de corazón se queda sin riego sanguíneo.

La arteriografía coronaria (coronariografía o cateterismo), también comentada con más detalle en otra sección de la web, es el método de referencia para el diagnóstico de las estrecheces coronarias. Además, es útil en el caso de que sea necesario el tratamiento de las mismas (dilatación e implantación de un muelle o stent para evitar que se vuelva a cerrar). Dado que se trata de una prueba invasiva y moderadamente costosa, queda reservada a si los resultados de las anteriores pruebas son concluyentes de enfermedad coronaria importante o existen datos de mal pronóstico. También puede indicarse en pacientes con síntomas atípicos cuando las pruebas no invasivas no resultan concluyentes.

 

¿Cómo se trata?

Los pacientes con angina de pecho deben controlar estrictamente los factores de riesgo cardiovascular, y seguir controles periódicos para mantenerse bien controlado.

  • Dejar el tabaco.
  • Vigilar la hipertensión y la diabetes y su tratamiento (peso, dieta, fármacos).
  • Seguir una dieta baja en colesterol y grasas.
  • Alcanzar un peso corporal ideal.
  • Reducir el colesterol hasta obtener un LDL menor de 70 mg/dl.

En cuanto al tratamiento farmacológico, su cardiólogo le prescribirá diferentes tipos de fármacos en un intento de tratar todos los aspectos implicados en la enfermedad de las arterias coronarias.

  • Fármacos antiagregantes plaquetarios: todos los pacientes recibirán este tipo de fármacos con la intención de que no progrese la obstrucción de la arteria al impedir que las plaquetas se peguen entre sí.
  • Fármacos que disminuyen el trabajo cardíaco: este tratamiento está destinado a que el corazón trabaje de una forma más relajada, y así disminuyen las necesidades de oxigenación.
  • Fármacos antianginosos: su función es disminuir los episodios de dolor torácico, y permitir llevar una vida más activa libre de síntomas. Estos pueden presentarse en forma de parches transdérmicos o comprimidos para administración oral o sublingual, según el caso.
  • Fármacos para reducir los niveles de grasas en sangre (denominados hipolipemiantes): cuya misión es reducir el colesterol hasta niveles más bajos que la población general con el objetivo de retrasar al máximo la acumulación de colesterol en las arterias coronarias.

Es muy importante tomar adecuadamente la medicación porque, como hemos mencionado, cada uno de los fármacos actúa a diferente nivel, y se sabe que esta estrategia combinada es la más efectiva para reducir sus síntomas y evitar la progresión de la enfermedad.

Algunos pacientes con angina son candidatos a tratamientos de revascularización coronaria, que consisten en corregir las estrecheces arteriales que limitan el riego sanguíneo. El procedimiento de revascularización puede realizarse de dos maneras distintas: desatascando las arterias por medio de una angioplastia coronaria (procedimiento que se denomina cateterismo cardíaco), o bien mediante cirugía cardíaca (bypass). La elección entre una u otra depende de las características de la enfermedad:

  • Angioplastia coronaria. Se realiza cuando las obstrucciones de las arterias del corazón son fácilmente accesibles. Se introduce un catéter desde la muñeca o ingle hasta la arteria coronaria, y de elimina la obstrucción. Después, se implanta un muelle o stent (dispositivo metálico como una malla cilíndrica) dentro de la arteria para conseguir su permeabilidad siempre que esto sea posible.

angioplastia

  • Bypass. Se realiza en pacientes con enfermedad coronaria más extensa (en las 3 arterias del corazón o la arteria principal); y, sobre todo, si el músculo cardíaco está debilitado. Se coloca un injerto que permite llevar la sangre a los territorios donde no llegaba adecuadamente. Esta intervención requiere abrir el tórax, por lo que se practica con anestesia general.

Pronóstico

El pronóstico es muy variable, ya que depende de la cantidad de arterias obstruidas y lo que se haya dañado el músculo cardíaco a causa de las mismas. Existen enfermos que pueden estar controlados sin presentar prácticamente síntomas, y otros que tienen una esperanza de vida muy acortada. Los factores que más influyen en el pronóstico son el buen o mal control de los factores de riesgo coronario.

Autores

  • Dr. Jorge Martínez Garrido

Cardiólogo. Complexo Hospitalario Universitario de Ferrol.

  • Dr. Alejandro Rodríguez Vilela

Cardiólogo. Complexo Hospitalario Universitario de Ferrol.


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